domingo, 4 de julio de 2010

No me atrevo a soñar.

Sólo puedo obtener lo que es tangible, lo perceptible, aquello alcanzable, lo que tan solo es concreto. Años han pasado ya, desde que comenzó esta vida
con restricciones y melancolía.¿Acaso una mañana esta persona desaparecerá y retornará aquella velborágica y tempera mental?La ciclotimia es mi fantasma acechante que me atormenta y me sucumbe en esta verdad, en esta enfermedad.Insomnio compañero fiel y atemorizante de mi día a día. Me considero una peregrina constante de esta enfermedad que me hace recorrer etapas de aventuras nómadas, errantes y lunáticas.Detrás de aquella máscara envuelta en una neblina de melancolía me hallé en una encrucijada ridícula y absurda. Me convertí en piedra y resolví que desde ahora la coraza que me recubre sería la protección perfecta para justificarme.
Sin sueños esa coraza permanece intacta, y lleno mis días con gustos y caprichos y si alguna vez vuelvo a sentir que mi cuerpo quiere alejarse de esta realidad estas palabras narraran mi historia.Mi mente es mi trampa, mi cuerpo mi perdición. Mi poesía mi única manera latente de existir. Así soy, rellena de pensamientos sombríos e hilarantes pero que son de mi vivir. De mi medio vivir.

1 comentario:

  1. Las corazas sucumben a la poesía más desgarradora, es sólo un paso hacia el costado del papel.

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