jueves, 8 de julio de 2010

Pánico.

Atónita tropiezo contigo.
No discierno entre lo real y lo imaginario.
Tu caparazón es impenetrable.
Es un blindaje de lo auténtico.
Acoso tus pensamientos y me espanto.
Me provocas un temor impaciente.
Te complace amarrarme a tus memorias.
Me asusto de lo que pudo ser y jamás será.
Es una contradicción acechante y pertubadora.
Soy una cruel conclusión de nuestra historia.
Atemorizada por estos años de corazón roto.
Soy dueña de un miedo enraizado.
El miedo de lo que piensas, si me piensas.
Miedo de lo que te tienta o de lo que podría tentarme.
Crucifico tu recuerdo y me admiro tan vacía,.
Tan callada sin ti, aterrorizada de este amor.
Somos mezlca de obsesión y de ilusión muerta.
Desterrarte de este corazón sin diástole plegado de sístole...
Me confino a estas palabras, lo único arrendado que poseo.
Soy tan solo medio yo por mi pavor.
Así soy, así sigo, asi vivo.
Reencarnaré en mi otra vez.
Dejaré de ser aquel nosotros que jamás realmente existió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario