domingo, 29 de mayo de 2016

2 bariaños de Mery


Y un día mi sonrisa fue más grande que nunca y más allá de que siempre disfruté de esta vida, aprendí a mirarme al espejo.
Deje de ser invisible y encontré a la Mery que tenía que ser.
Pero también descubrí que nada es mágico,  que hay que seguir batallando.  Mis fantasmas siguen allí,  pero ya el miedo no me paraliza como antes si no que me impulsa a retomar cada día el camino.
Lo hago por mi, por la única a la que no dedique tiempo, lo hago para sentirme mejor como mujer y persona.  Lo hago por todos esos sueños que ahora me atrevo a tener.
Y vuelvo a resurgir y vuelvo a pelearla,  aun cansada,arremeto contra todo, solo porque esta es MI batalla y estoy aprendiendo a no verlo como una cruz,  si no como una bendición.
La vida me dio personas maravillosas que me acompañan y eso agradezco con el corazón.
Porque simplemente no quisiera que las cosas  hubiesen sido de otra manera, ya que esto me hace quien soy hoy y quien deseo ser.
Sentí que liberaba una parte de mí ,dormida, y con ese sentimiento se me fortaleció el alma, el cuerpo.
Entendí que yo ya vivía,  que yo ya era feliz pero que podía disfrutar más de esa felicidad simplemente por encontrar a esa Mery que resucitó o nació aquel día.
Y aquí,  2 años después sé que se puede,  que hay que quererse y entenderse y perdonarse y sobre todo, aprender a sonreír y seguir siempre adelante.
¡Carpe diem!